2011-06-13 18:35:33http://www.jesuscaritas.it/wordpress/es/?p=128

Jimmy, hermano de Oswaldo y gran amigo nuestro, desde Guatemala nos escribe a propósito su vida “en Nazaret”.

En una ocasión mi mamá me dijo: «Mijo, si te hubieses quedado en el seminario o con los Hermanitos en Italia, seguramente ahora no tuvieras tantas preocupaciones, serías un cura y vivirías tranquilo y feliz como tus hermanos los religiosos». En el momento me molestó el comentario porque primero no me gusta utilizar el condicional “hubieses”, y luego sus palabras ¡no me ayudaron a reducir mis preocupaciones! Pero sus palabras quedaron en mi mente y las estuve analizando por unos días.

Antes de contradecirla quise reflexionar un poco y primero pensé en la inocencia de sus afirmaciones porque ella desconoce lo que es la vida religiosa: cree que ser un consagrado o una consagrad sea como estar en el Monte de la Transfiguración: hacer tres chozas y vivir ahí con Moisés y Elías como lo pidieron los discípulos de Jesús… Con esto no quiero decir que no se pueda vivir como mi mamà piensa, pero creo que mucha gente está convencida que los que nos hemos casado hemos optado por el camino más difícil y más sufrido.

Hace algunos años tuve la oportunidad de hacer una experiencia con los Hermanitos de “Jesus Caritas” en Sassovivo y no me olvido de las palabras de mi hermano, el p. Oswaldo, cuando me dijo: «Si querés estar en la Comunidad tenés que entrar con los dos pies y no tener uno adentro y otro afuera, sería un gran sufrimiento sobre todo para vos mismo». También esas palabras se me quedaron en el corazón y las meditaba constantemente, finalmente yo opté por el camino “más difícil”, y ahora estoy casado y tengo una familia. Quisiera dirigirme a los religiosos, pero sobre todo a los laicos, a los seglares, incluso a los que nunca van a misa. Como diría el cómico y poeta italiano Roberto Benigni “La vida es bella”, y Madre Teresa de Calcuta escribió: “¡La vida es como un juego, aprende a jugarla!”. Estoy convencido que se pueda vivir con mucha mayor facilidad si se logra poner en práctica los buenos valores y principios que nos han inculcado nuestros padres y la Iglesia. No hablo de nada complicado simplemente como diría mi papá “obedecé mijo”.

Estoy seguro que la comunidad religiosa influyó mucho en mi vida y que ahora lucho por vivir apegado al mensaje espiritual del Hermano Carlos de Jesús y me esfuerzo por ser una buena persona, ¡por lo menos cuando me acuerdo! Es porque he descubierto que la vida se hace menos complicada si se busca hacer lo que le agrada a Dios, y lo digo con tal firmeza porque también he sido rebelde y me he ido de casa como el Hijo pródigo, y creo que peor aún porque él se fue sólo una vez y sólo una vez les hizo compañía a los marranos. Ahora yo comprendo que no hay lugar más seguro que permanecer en las cosas de Dios y hacer lo que a Él le agrada, la vida se vuelve más interesante, más sencilla, más alegre. En un tiempo también quise contradecir las palabras del Hno. Carlo Carreto cuando hablaba de su experiencia en el desierto, pero me respondió él mismo en su libro “El Desierto en la Ciudad” y a través de este libro comprendí que el desierto no es ausencia de personas sino una presencia de Dios y que todos tenemos la posibilidad de acercarnos a Él en el trabajo, haciendo la cola en las oficinas, comprando en el mercado, en medio del tráfico, en nuestro diario vivir.

No se si en qué medida pero a mi me ha ayudado mucho la espiritualidad sencilla y concreta de la que nos habla el Beato Carlos de Foucauld, la vida de Nazaret, la vida del carpintero, la vida oculta de Jesús en medio de su gente. Muchas veces me pongo a pensar que en este lugar donde vivo, en Comalapa (Guatemala), también pudo haber vivido la Sagrada Familia y entonces les vería haciendo las mismas actividades que la gente normal hace e incluso con las mismas penas y preocupaciones que las familias normales tenemos cada día. Ahora que tengo mi familia y mi casa, también tengo mis compromisos como pago de los servicios básicos, pago de medicinas, compra de ropa y alimentación y todos los imprevistos que diariamente se presentan. Pero Dios me ha demostrado a través de tanta gente buena que lucha y se esfuerza, que se puede ser mejor cada día.

Lo siento mucho mamita pero ésta vez tengo que contradecirte: no creo que sólo mis hermanos religiosos pueden ser felices porque yo también lo soy, tengo un trabajo, una bonita familia, una casa, muchos amigos y sobre todo ¡tengo a Jesús!

Jimmy Curuchich Tuyuc

128open