2014-02-23 19:07:48http://www.jesuscaritas.it/wordpress/es/?p=852

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«Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres » (cfr. Mt 5,13-16).

Sería necesario calcular todo el discurso de Jesús sobre este “vosotros”: es un discurso sobre la Iglesia: ¡cómo es cierto che la Iglesia debería ser la conciencia cristiana de la humanidad! Digo Iglesia, entonces hablo de ti, de mi, de aquel, del otro y de la otra, de los otros también… Aquí la palabra está dirigida a nosotros como comunidad, a nosotros Iglesia de Dios, comunidad e Iglesia de pecadores y lanzada de parte de Dios en el mundo. Nos guste o no este es el pensamiento de Dios.

Él ha costruido una comunidad che se llama humanidad y en ella ha puesto su tienda. Jesús no ha venido a la Iglesia, ha venido en el mundo y si quiero encontarme con Él, tengo che ir hacia el mundo. Pero porque nosotros nos consideramos honestos, puros, nos hemos construido un lugar separado, algo como un vivero, y consideramos con un cierte desprecio el mundo en el que viven los otros: aquellos que no conocen a Dios como lo conocemos nosotros, que no gozan de su amistad, que no han sido “elegidos” por Él, pero a los cuales debemos ir y llevar algo, debes ir a enseñar para que reconozcan al Padre.

El Evangelio es bien claro: nosotros somos para todos, nosotros valemos algo si valemos para los demàs, somos verdaderos si somos para todos. La comunidad de Jesús es cada hombre; la casa de Jesús es aquella de cada persona; la calle de Jesús es la calle de todos. Y allá donde están todos, tengo que estar yo también para que el Padre sea conocido.

SAM_5532Solo cuando la calle de todos serà también la mia, no habrà nada que no me interese y como dice Isaias: “en las tinieblas nacerà tu luz y tu oscuridad serà como el mediodia” (58, 10). Pero, habiendo como linea guia las palabras del profeta, seamos sinceros, y preguntemonos si nos interesa en modo directo el hecho que en la otra parte del mundo haya gente que se està disparando, o gente que esclaviza a otros, o gente que muere de hambre, de frio, que no tiene casa. Digo: ¿me interesa directamente, es decir, lo advierto? ¿Y lo siento como algo que afecta mi vida? ¿Lo seinto en mi carne? ¿Me hace sufrir?

Si digo: “yo estoy lejos, como puedo experimentar estas cosas en mi carne?”, quiere decir que no soy luz, sal, no puedo ser instrumento para la gloria del Padre. En donde están mis buenas obras? “tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis” (Mt 25, 35).

No se trata de kilometros, se trata de ti. “Vosotros sois la sal, la luz”, algo así de esencial, de útil, de insustituible, porque ilumina el mundo, da sabor a la vida, glorifica el Padre.

Si alguno quisiera descubrir el nucleo del cristianismo y viniera entre nosotros, ¿encontraría todo esto? ¿no encontraría solo extructuras? Gestos, ceremonias, leyes, instituciones, costumbres, que ya no dicen nada y sirven solo para cubrir el horible vacío que se encuentra debajo.

Uno que viniera desde un país no cristianizado y quisiera encontrar la luz, la esencialidad, ¿la encontraría a travez de nuestra vida?

¿O sería como para Gandhi, un encuentro con personas parecidas a las piedras del Gange, mojadas por fuera pero secas adentro?

Ojalá descubrieramos por lo menos que la palabra del Señor podrá acturse en nuestra vida solo si será Él, el Señor Jesús, quien nos convierta. Si tan solo descubrieramos que todo esto debemos pedirlo en la oración en modo insistente.

Alrededor de Jesús y solo a su alrededor la comunidad se deve reunir. Si en vez de riunirme a su alrededor me reuno alrededor de un cura, este cura me hará esclavo. Si me reuno alrededor de una extructura, esta misma me aplastará, mientres Jesús vino para liberarmi y para hacerme sal y luz para todos los hombres.

Debo creer que Jesús es presente y que obra en mi, pero creer no quiere decir pensar y buscar de convencerme, creer quiere decir sobre todo imitar: «Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria del Señor será tu retaguardia» (Is 58, 8).

fratel Gian Carlo jc852open